A fondo: 1.200km con el Audi A1 1.2 TFSI El benjamín de los aros

Audi A1 frontal

El Audi A1 es el benjamín de la marca de los aros. Pero no por ello renuncia a los mejores atributos de la marca: gran calidad de fabricación, un comportamiento intachable y un motor 1.2 TFSI que consigue unos consumos sorprendentes.

El Audi A1 me ha dejado un buen sabor de boca, debo reconocerlo, aunque antes de la prueba me mostraba algo escéptico con este modelo. Pero sin duda el A1 es, ante todo, un Audi y como miembro de la familia de los aros, destaca especialmente por una calidad de fabricación realmente alta.

Al ver mi Audi A1 por primera vez, equipado con el motor más pequeño de la marca, el 1.2 TFSI de 86 CV, me parece que el color blanco con el techo a contraste sin duda no le queda nada mal. Es pequeño, no llega a los cuatro metros de largo y su estética, a diferencia de su antecesor, el Audi A2, entra por los ojos. No se si tanto como sus rivales ‘retros’, el británico mini y el italiano Fiat 500, pero sin duda es un coche con estilo, atractivo y desenfadado.

En el interior la sobriedad pide paso. Siguiendo la línea de los últimos Audi destaca por un interior sencillo pero con unos estándares de calidad muy altos. La posición al volante es buena, no vas tan abajo como en un Mini o al menos no tienes esa sensación.

Plazas delanteras del Audi A1

Imagen 1 De 500

Plazas delanteras del Audi A1


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Lo primero que me sorprende y es de agradecer, es que el cuadro de mandos tiene un indicador para la temperatura del aceite del motor, una ‘rara vais’ en estos tiempos y en esta categoría. Un vistazo rápido al salpicadero del Audi A1 me basta para afirmar lo que ya pensaba de él: su diseño interior quizás se pasa de sencillo. Personalmente creo que quien compra un A1 busca calidad y estilo; calidad le sobra, pero su interior quizás necesita algún toque más ‘picante’ o atrevido para estar a la altura de sus rivales más ‘pijos’.

Pero esto es opinión personal, quiero dejar claro que el Audi A1 no te decepciona en ningún momento. Pero vamos a ver como se desenvuelve a sus mandos. Arranco el motor 1.2 TFSI de cuatro cilindros sobrealimentado con sistema start-stop de serie y me cuesta trabajo encontrar su sonido. Es silencioso. Los primeros metros en ciudad pasan tan plácidamente como un cuchillo caliente por un tarro de mantequilla. La caja de cambios de cinco velocidades es precisa y con un tacto agradable. La dirección no tiene el típico tacto artificial a bajas velocidades de los coches urbanos y el motor TFSI empuja los poco más de 1.100 kilos de manera holgada.

Todavía no me he puesto a vigilar los consumos cuando encaro la autovía A2 para ver que tal se desenvuelve en vías rápidas. Es evidente que este no va a ser el trazado favorito del Audi A1 (a diferencia del Kia Cee’d 1.4 CRDi que probé hace unos días) pero quiero ver si es capaz de conseguir un consumo razonable manteniendo velocidades relativamente altas de manera constante durante muchos kilómetros.

Mi unidad de pruebas equipa el control de velocidad (cuesta 295 euros). Tampoco quiero forzar el motor y mi objetivo es conseguir buenos consumos, por lo que selecciono 120 km/h de marcador (unos 113 km/h reales). Tras el tramo de ciudad, el consumo medio está algo, evidentemente, pero tras ir vigilando el consumo instantáneo, me empiezo a dar cuenta que me voy a llevar una grata sorpresa. 6, 5.7, 5.5 y finalmente consigo establecer un consumo medio de 5.3 litros. Sin contar el tramo urbano, seguramente en autovía a una velocidad constante, el consumo estaría rondando los 5 litros, ¡espectacular!

Pero el Audi A1 1.2 TFSI no sólo sorprende en consumo, también tiene un destacable nivel de confort. No es su gran baza, pero tarado de la suspensión y el mullido de los asientos, no hacen sufrir a tu trasero más de la cuenta. Al menos en las plazas delanteras, donde el espacio es más que suficiente para dos pasajeros, incluso de buena envergadura. Atrás permite llevar a dos adultos no demasiado grandes y tampoco durante muchos kilómetros, sin duda algo mejor que en otros modelos como el Mini o el 500, pero mejor evitar hacer trayectos largos con gente detrás o te lo harán pagar.

Le toca enfrentarse a las curvas y tras un par de rotondas, ya fuera de la autovía, rápidamente me doy cuenta que el Audi A1 no me va a defraudar. Tras más de 100km por carreteras de curvas, si me quedo con algo es con el chasis y el esquema de suspensiones. Está muy bien puesto a punto (no olvidemos que el chasis de un A1 soporta sin problemas hasta los 256 CV del Audi A1 Quattro) y su grado de dureza permite evitar balanceos sin sacrificar apenas el confort. El cambio también me ha gustado, no tiene ni un ápice deportivo, con unos desarrollos algo largos, pero es preciso y el tacto es agradable.

La dirección del Audi A1 no es una maravilla, para nada es mala, pero si le das un poo de ‘caña’ al coche, pierde algo de tacto en urcas rápidas y no transmite del todo bien lo que hay bajo las ruedas. Esta más pensada para un uso urbano y se nota. Evidentemente el consumo en una conducción más dinámica se dispara, pero aún así, al final de la prueba, tras más de 1.200 km, he conseguido un consumo de 6,2 litros. Su pequeño deposito no te permite una gran autonomía, pero como se suele decir, ‘milagros a Lourdes’. Todo no se puede tener.

Si estas buscando un utilitario de calidad, con una estética exterior atractiva con muchas posibilidades de personalización y un interior sencillo, ordenado y de calidad, el Audi A1 es tu coche. Su motor 1.2 TFSI de 86 CV es suficiente para mover bien a este coche sin pretensiones. Su consumo medio me ha sorprendido, los datos oficiales ya apuntan: 6,2-4,4-5,1 litros. No he llegado a tanto, pero no se han diferenciado demasiado de los optimistas datos que suelen aportar las marcas.

Lo que es evidente es que la calidad ‘made in Audi’ se paga y si quieres hacerte con este Audi A1 1.2 TFSI con el acabado más básico que no incluye ni climatizador ni llantas de aluminio, tendrás que pagar casi 17.000 Euros, concretamente 16.780 Euros y llegados a este punto es cuando te replanteas si vale la pena. Si quieres un coche urbano de calidad, sin duda debe ser una opción, en caso contrario, con esa cantidad de dinero, se me vienen a la cabeza muchas opciones más versátiles.

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