Probamos el Kia Cee’d 1.4 CRDi, Rutero Infiel Test a fondo: 1.200km

Sí, rutero y sí, infiel. Ahora os estaréis preguntando: ¿de que narices está hablando este tío? Al final de esta prueba a fondo del Kia Cee’d 1.4 CRDi seguro que lo entenderéis. Si hace muchos años que no tenéis la oportunidad de ver y tocar un Kia, seguramente os sorprendáis del enorme salto de calidad que ha dado la firma surcoreana. En pocos años la marca se ha convertido en una de las marcas asiáticas con mayor presencia en muchos mercados.

El protagonista de esta prueba es el Kia Cee’d CRDi, el modelo más carismático y con mejores cifras de ventas de Kia en nuestro país. El Kia Cee’d apareció en el mercado nacional en el año 2007, con la pretensión de plantar cara a las vacas sagradas de la categoría: Golf, Focus o Seat Leon.

El reto era complicado y los coreanos crearon un compacto práctico, con unos acabados que no eran maravillosos, pero que tenía en el precio y en una fiabilidad apoyada en los siete años de garantía que ofrece la marca coreana, como principal baza.


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Pero la segunda generación del Kia Cee’d ha dado un cambio de 360 grados en muchos aspectos. Ahora quiere plantar cara de tú a tú por argumentos propios, sin tener que recurrir al precio o a los siete años de garantía, quieren estar a la altura de los mejores compactos de la categoría en términos de calidad y placer de conducción, ¿lo han conseguido?

Lo primero que sorprende es un diseño exterior más moderno, pero manteniendo unas dimensiones con cierto aire de monovolumen que favorece una aceptable habitabilidad interior. Este Kia Cee’d diésel no quiere perder el aura de coche práctico que le precede y eso se nota en su diseño y concepción.

Lo más destacable en cuanto a estilo es su morro muy agresivo y afilado, quizás demasiado para un coche de este estilo y sin duda mucho más apropiado para la versión de tres puertas denominada Pro Cee’d. Nuestra versión, pese a ser la versión básica y no contar con elementos estéticos importantes como las llantas de aleación, se ve atractiva, no vemos los infumables plásticos sin pintar de las versiones básicas de otros compactos, los tapacubos tienen un diseño agradable y el embellecedor de escape trasero le da cierto porte a la parte trasera.

El interior sorprende por su calidad de acabados. Sin duda está a la altura de muchos de sus competidores europeos y japoneses y personalmente, me quedo con la calidad aparente de sus plásticos. Pero hasta ahora son todo percepciones visuales, ¡vamos para adentro!

Los asientos de la versión básica no son ninguna maravilla y priman el confort por encima de cualquier otro elemento. El tacto de la tela es agradable y tras recorrer muchos kilómetros, me han parecido unos asientos más que aceptables. El puesto de conducción es bueno, con una instrumentación clásica bien situada y con información extra como la temperatura exterior en la parte superior del salpicadero orientada ligeramente hacia el conductor.

Al tacto los plásticos reafirman la primera sensación visual. Los ajustes son buenos y la calidad general percibida es notable. No tiene nada que ver con los Kia de hace un lustro. El espacio delante es bueno, incluso si eres alto y tan solo una parte del salpicadero algo prominente puede hacer golpear la rodilla de los conductores más altos.

Es loable el equipamiento y aspecto general del interior siendo, como ya he dicho, la versión más básica de la gama. Cuenta de serie con la mayoría de elementos que se necesitan para hacer agradable la vida a bordo: cuenta con aire acondicionado, un sistema multimedia destacable, con lector de CD, conexión auxiliar, USB y Ipod, lector de MP3 y conexión bluetooth para el teléfono, con la posibilidad de audio streaming y una calidad de sonido realmente aceptable, por encima de muchos de sus competidores. También cuenta con faros antiniebla de serie y control de estabilidad ESP. Quizás el elemento que más echo en falta, sobre todo en los largos trayectos por autovía, es el control de velocidad, que muchos de sus competidores montan ya de serie incluso en los acabados básicos.

Pero vamos a la parte mecánica. Como ya he dicho mi unidad de pruebas era la versión diésel de acceso a la gama. Monta un motor de cuatro cilindros turbo, de 1,4 litros de cilindrada y 90 CV. Y la verdad es que en cuanto a motor no va para nada sobrado. Es un motor algo perezoso y la entrega de potencia no es todo lo suave que cabe esperar para un motor moderno como este. En bajas le cuesta subir de vueltas y no es sobrepasadas las 2.200 rpm cuando empieza a tirar con algo más de contundencia.

Su comportamiento no está pensado para disfrutar al volante de una conducción dinámica y se muestra también algo perezoso en curvas. El tacto del volante no me ha gustado, tiene un aro demasiado fino que no me convence. La dirección tampoco transmite demasiado y las suspensiones son algo blandas: al igual que los asientos y que el resto de componentes, se busca el máximo confort restando dinamismo.

Pero esto no quiero que lo valoréis como una crítica mala. El Kia Cee’d es un coche práctico, que busca transportar de manera cómoda a sus ocupantes de un punto A a un punto B. No pretende ser un coche emocionante, ni mucho menos. Su motor tiene unos consumos reducidos: la marca anuncia 4,1 litros de media, pero no resulta nada fácil bajar de los 5 litros.

Ahora bien, ¿porque lo he titulado ‘infiel’? Pues bajo mi punto de vista, este modelo es una continuación de estilo de los antiguos Kia. Es decir, son coches prácticos y sencillos. Es cierto que la calidad de acabados ha mejorado muchísimo y la imagen que ahora transmiten es mucho mejor. Pero son coches que no transmiten emoción al volante, que no apasionan y cuya mejor baza, debería ser el precio…

…debería ser, porque no es así. Esta generación del Kia Cee’d renuncia a su mejor baza y esto no me parece una acción inteligente por parte de Kia. Esta versión básica, con el motor de 90 CV, tiene un precio base de 18.665 euros. ¡la versión diésel más baja de gama! personalmente me parece una locura y estamos de acuerdo, que con los casi 6.000 euros de descuento que ofrece la marca coreana, Plan Pive incluido, se queda en un precio más aceptable. Pero basta echar un vistazo a la competencia para darse cuenta que en Kia, han sido infieles a lo que hasta ahora era su gran ventaja: el precio. Esperemos que no toquen la garantía de siete años que ofrecen, porque siendo sinceros, yo personalmente, a igualdad de precio, prefiero un Renault Megane, un Seat Leon o un Peugeot 308.

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